Tú decides, ¿te pasas a la cosmética natural?

Esta entrada es una continuación del diario de Biocultura Barcelona 2014. Voy a escribir (intentando sintetizar, aunque eso no es lo mío…) la pequeña conferencia que tuve el placer de exponer en Biocultura el pasado 10 de mayo.
Ya os aviso que es una lectura larga pero he intentado ser lo más fiel posible a lo que quise transmitir.
Doy gracias a Conxita de MariaDavik por haber confiado en mí y haberme dado la oportunidad de estar en Biocultura y tener el privilegio de
poder estar frente a los asistentes (que es algo que me encanta: el tú a tú). Y
digo que es lo que me gusta porque gran parte de mi aportación en temas de
cosmética natural las tengo que compartir (hoy por hoy) a través de internet. Primero porque tuve la tienda “online” especializada en cosmética natural y segundo porque gestiono el blog (en el ciberespacio) que estáis leyendo. 
Que un blog se alimenta de los comentarios públicos es bien sabido, pero también recibo mensajes privados a través del correo electrónico o del formulario de contacto. Os animo a dejar más comentarios y a utilizar el foro (que quiero potenciar).
Y me ha parecido sugerente e interesante empezar con una consulta que
me hacen, bastante típica, y que refleja muy bien el porqué bastantes personas
deciden pasarse a la cosmética natural. Y que nos puede hacer sacar las
conclusiones que he pretendido con la charla, que no es sino otro
objetivo que el despertar la consciencia.
ASUNTO DEL EMAIL: A VER QUÉ ME PUEDES ACONSEJAR
A
ver, como te explico!!! Soy muy blanca de piel, y parece ser que con los años
me he vuelto muy sensible… A raíz del embarazo de mi hija me diagnosticaron
piel atópica, desde entonces, tomo “E” cada día, por el picor.
En
marzo, empecé con una erupción cutánea en el pecho y la cara. Eran como placas,
se me descamaba… el doctor me mandó una crema antibiótica, de cortisona y desapareció. No obstante, se me reseca mucho la cara… sobre
todo la zona de la comisura de los labios… también tengo descamación en las
cejas y en el cuero cabelludo.
Cuando
me ducho, el pecho se me llena de manchitas rojas… que en ocasiones se van, y
en otras, permanecen un tiempo. Utilizo jabones de la “I”, para piel
atópica… champús para el pelo especiales para descamación… un sinfín de
productos, caros de narices… que hacen su efecto durante un tiempo, pero que a
la larga, todo vuelve a su curso y vuelven las erupciones cutáneas, las rojeces
y las descamaciones!!!
Me
suelo maquillar todos los días, pero por el miedo a que me ocurriera la
mismo… regalé todos mis productos, de “L”, “C”, etc… y compré en la
farmacia maquillaje y polvos de “C”…
(Aquí os dejo el INCI del maquillaje): Aqua, Cyclomethicone, Butylene Glycol, Ethylhexyl Methoxycinnamate,
Zinc Oxide, Dimethicone, Phenyl Trimethicone, Octyldodecanol, Cetyl
PEG/PPG-10/1 Dimethicone, Isononyl Isononanoate, Magnesium Sulfate, Sorbitan
Sesquioleate, Ascorbyl Palmitate, BHT, Ethylene Brassylate, Methylparaben,
Phenoxyethanol, Potassium Sorbate, Sodium Dehydroacetate, Tocopheryl Glucoside,
Trimethylsiloxysilicate, Xanthan Gum, CI 77491, CI 77492, CI 77499, CI 77891,
CI 77007.
Como crema
hidratante me compré de la “S”. 
El
doctor me mandó para el cuerpo la crema de Eau Thermale de “A”, crème peux
intólerantes…

(Aquí os dejo lo que dice la marca): Sa formule est
spécialement élaborée avec un minimum d’ingrédients sélectionnés pour leur
douceur et ne contient ni conservateur paraben, ni parfum, ni colorant, ni corps gras susceptible d’être
irritants.

Eau thermale 67%, Vaseline blanche 10%,
Polyols 8%, Squalane d’origine végétale 3,5%, (Phénoxyéthanol, acide benzoïque,
Chlorphénésine=conservateurs).

Compo INCI : avene thermal spring water. mineral oil (paraffinum liquidum). cyclomethicone. butylene glycol (solvente como el
propilenglicol).glycerin. glyceryl stearate(surfactante,
emulsionante). squalane. benzoic acid. carbomer. chlorphenesin (conservante). phenoxyethanol. tetrasodium EDTA.triethanolamine.

Espero que
con todos estos datos, puedas decirme alguna cosa… aconsejarme!!!…
Nota: he omitido todas la marcas que me expuso y también el nombre de los medicamentos. Pero he incluido el INCI de alguno de los productos.

Cuando recibo estos tipos de emails, realmente es una mezcla
de impotencia, de rabia, de pena, de a ver cómo te lo explico, de que la
respuesta no es tan fácil y de que yo no soy médico. Yo no tengo capacidad para
diagnosticar nada, sólo promuevo la cosmética econatural como alternativa. Porque por mi propia experiencia y por lo que he ido observando a mi alrededor en estos años, en la mayoría de los casos, son resultados más que positivos. Es una nueva forma de entender el cuidado de nosotros mismos, en varios aspectos de nuestra vida. Y
es mucho peor cuando me escriben preguntando por bebés o niños (que por
desgracia va aumentando).

Lo mejor, eso sí, de cuando te vuelven a escribir diciendo que están
mejorando.
Vamos con el email. Para empezar, al menos me dice que tiene un DIAGNÓSTICO: PIEL ATÓPICA y
que además, se le empezó a manifestar a partir del embarazo. El “quid” de la medicina es el diagnóstico certero y adecuado. Y ¿quién ha dicho que los diagnósticos son siempre los adecuados?. 
REFLEXIÓN
1

Mimamos
nuestra piel a nivel externo
pero deberíamos entender que es
imprescindible mimarla también desde el interior.
Además de que la piel es nuestra barrera protectora, también es la
prolongación de nuestro interior, es un chivato de cómo estamos por dentro.
Es importantísimo entender que la cosmética empieza con la nutrición y
con nuestro estado emocional.
La piel demuestra en muchos casos (junto con otros síntomas),
enfermedades como diabetes, alteraciones de la tiroides, problemas renales,
problemas hepáticos, alteraciones hormonales, alergías alimentarias…
Si bien es cierto que algunos padecimientos se deben a una
predisposición genética, muchas alteraciones cutáneas tienen un desencadenante
de tipo de nervioso.
Cada vez más (incluso por experiencia propia) constato la relación
entre problemas cutáneos y nuestro sistema nervioso o nuestras emociones.
En la “dermatología alópatica”,
se tratan los problemas de la piel sin vincularlos con el conjunto del
organismo. A manifestaciones problemáticas de nuestra piel se les trata con parches sin atender a su causa. Es decir, bloqueamos el síntoma con medicamentos (que nos curarán en un principio) pero no se pregunta el porqué de esa manifestación. 

Y es que es muy importante tener esa visión holística de nuestro organismo. Si tratamos una afección cutánea como algo aislado, probablemente obtendremos una cura inicialmente, pero nuestro organismo seguirá enfermo y ese desequilibrio se manifestará en otra parte de nuestro cuerpo o resurgirá.

Por ejemplo:
  • Eccemas por exceso de estrés…
  • Psoriasis por tristeza, separación…
  • La dermatitis seborreica por una gran autoexigencia
    que crea estrés, tensión…
  • Urticaria o picores por nervios…
Con esto quiero decir que sí, que existen cremas que nos cuidan y que
nos ponemos a nivel externo, pero también deberíamos cuidarnos a nivel interno con
una alimentación sana, equilibrada, real, alejada de refinados, procesados (y
aunque cueste está en nuestras manos el decidirse por unos hábitos nuevos que
seguro que nos van a beneficiar enormemente, la voluntad juega un papel muy importante). Eso por un lado, y por otro,
sinceramente creo que algo más complicado, como es saber gestionar de manera equilibrada nuestras emociones.

REFLEXIÓN
2

Decíamos que la piel es nuestra barrera protectora, pero además:
  • Regula la temperatura corporal.
  • A través de ella eliminamos sustancias nocivas a
    través de las glándulas sudoríparas.
  • Absorbe el oxígeno, la luz y el agua.
  • Y es también un graaaaaaaaaaaaan
    coladero.
Debemos entender que la piel es impermeable (como un chubasquero), lo
que no es impermeable es el manto hidrolipídico que la protege, que no es otra
cosa que una emulsión natural que tenemos formada por agua y sebo.
REFLEXIÓN
3

Y ¿qué productos cosméticos ponemos en contacto con nuestra piel?
(Concepto
de cosmético según la reglamentación técnico-sanitaria sobre productos
cosméticos:
Un cosmético es toda sustancia o preparado
destinado a ser puesto en contacto con las diversas partes superficiales del
cuerpo humano (epidermis, sistemas capilar y piloso, labios, uñas, órganos
genitales externos o con los dientes y mucosa de la cavidad bucal), con el fin
exclusivo o principal de limpiarlas, perfumarlas, modificar su aspecto y/o
corregir los olores corporales y/o protegerlas o mantenerlas en buen estado.)
¿Qué potingues podemos llegar a ponernos cada día? Vamos al lío…

Nos metemos en la ducha:

  1. Champú
  2. Acondicionador
  3. Mascarilla capilar
  4. Gel de ducha o jabón en pastilla
  5. Exfoliantes corporales…
Cuando ya hemos salido de la ducha:

  1. Desodorante
  2. Dentífrico (después de cada comida)
  3. Hidratante facial
  4. Hidratante corporal
  5. Laca, espuma fijadora, geles de peinado
  6. Maquillaje: base con color, corrector, polvo compacto, barra de labios, gloss, máscara pestañas, kajal, colorete…
  7. Perfume…
Por la noche:

  1. Leche limpiadora o productos limpiadores (agua micelar, en espuma, gel, jabón…)
  2. Sérum nocturno o crema de noche…

Y de manera esporádica (o no):

  1. Mascarillas faciales
  2. Exfoliantes faciales
  3. Esmalte de uñas
  4. Tintes capilares
  5. Protector solar…
¿Cuántos productos hemos contado? ¿Más de 15? Eso lo podemos contar… Lo
que no podríamos contar con tanta facilidad son las sustancias o ingredientes que contienen esos productos.
REFLEXIÓN
4

En todos esos productos que hemos enumerado, podemos encontrar
un sinfín de sustancias químicas que no aportan nada a nuestra piel, sólo
consiguen engañar su estado o textura y, lo que es peor, aportan sustancias realmente tóxicas y que están relacionadas con un buen
número de enfermedades y muchas de ellas bastante graves.
A pesar de que la cosmética no está regulada. Mejor dicho, si que hay
una regulación, pero es una ley ambigua que da manga ancha a empresas
cosméticas a sacar al mercado productos donde en muchos casos se incluyen
sustancias que no ha sido probada su inocuidad.
Y es que por ejemplo la EWG (Environmental Working Group) advierte que, de las más de 100.000 sustancias químicas conocidas (a pesar de que cada mes aparecen
centenares más) hasta la actualidad, sólo el 10 % se han podido
constatar los efectos que provocan.
Y es que la industria cosmética mueve muchísimo dinero y como en muchas
cosas más que mueve al ser humano, se prima antes los intereses económicos que los de nuestra propia salud.


Hablar de esas sustancias nos llevaría interminables horas.
Esa normativa que decíamos antes, ambigua, permisiva, nada
clara, permite el sacar al mercado un producto con sustancias ilimitadas, sin
haber sido probadas. Es decir, no se exige que las empresas hagan pruebas de
seguridad antes de sacar los productos a la venta.
Pero podemos enumerar algunas de esas sustancias teniendo en cuenta
todos los potingues que nos ponemos el día.
  • Así que yo no quiero en mis champús y geles de ducha
    “matinales” bases detergentes excesivamente irritantes como el
    famoso Sodium Lauryl Sulfate,
    abrasivo y destructor de primer orden de nuestro manto hidrolípico de la piel.
  • Tampoco quiero parafinas “petrolíferas” como sustitutos de aceites
    vegetales que me asfixien la piel y que no aportan absolutamente ningún
    nutriente.
  • Ni triclosan
    en mi pasta de dientes, ya que con ciertos aceites esenciales puedo conseguir la
    acción antibacteriana.
  • No quiero clorhidrato
    de aluminio
    en mi desodorante que mimetiza a nuestras hormonas y, a pesar de
    que hay estudios contradictorios en resultados de cáncer de mama, yo me limito
    al principio de prudencia y además tengo alternativas muy efectivas también.
  • Ni propilenglicol (humectante, acondicionador de la
    piel) asociado a dermatitis de contacto. 
  • No quiero ftalatos en
    mis cosméticos y perfumes de estudiado efecto disruptor hormonal. Además en
    muchas ocasiones no aparecen en el INCI.
  • Ni siliconas antibiodegradables que engañen con
    texturas sedosas nuestra piel y nuestro cabello.
  • Y que voy a decir de los más conocidos,
    los parabenos (disruptores
    endocrinos utilizados como conservantes, antifúngicos)
    , los cuales han sido
    sustituidos por la industria cosmética comercial por otros conservantes, no
    menos inócuos, y se quedan tan anchos…
  • Ni metales pesados como el plomo o el mercurio, presente en pintalabios, esmaltes de uñas,
    dentífricos o protectores solares. 
  • Ni los tan recurridos PEG’s que no hay fórmula que se resista a esta sustancia emulsionante, tensioactiva o solvente (facilitan la penetración del producto)
    que suelen llevar dioxinas contaminantes… Vamos que se cargan de un plumazo
    nuestro capa protectora de la piel… Esa que hablábamos de sebo y agua…
  • Ni los espumosos DEA, MEA, TEA, disruptores endocrinos conocidos por formar
    nitratos y nitrosaminas, compuestos muy reactivos que pueden llegar a modificar
    la estructura del ADN. ¡Toma ya! Decir que estas nitrosaminas no aparecen como
    tal en el INCI sino que se originan a partir de la reacción de las aminas
    arómaticas como por ejemplo la TEA (Trietalonamina) con conservantes como el
    bronopol, formaldehido (lo que se llaman agentes nitrosantes).
Y estas sustancias que he
numerado son una pizca dentro de las miles que algunos laboratorios
farmacólogicos y cosmetológicos se empeñan en “endosarnos”.

¿Qué necesidad tenemos en incluir
tanta sustancia química en una fórmula cosmética que ponemos en nuestra piel?

Algunos “expertos” nos dicen que las cantidades de estas
sustancias contenidas en los productos son mínimas y que “están
permitidas”, pero si sumanos toooooooodos los productos que podemos
ponernos en un día, el final seguro que supera esa cantidad permitida, según intereses de no sé quien… (bueno sí).
REFLEXIÓN
5

¿Y cómo huir de tanto tóxico? Complicado, teniendo en cuenta que
nuestra querido planeta Tierra está terriblemente contaminado. Pero en nuestra
mano está el optar por las alternativas que no supongan esa carga tóxica.

La ley dice que que los productos cosméticos no pueden contener
sustancias clasificadas como carcinógenas, mutagénicas o tóxicas. Pero viendo el
INCI de multitud de productos vemos que eso no es así. En muchos casos se
estudian las sustancias por separado y se niega su toxicidad pero de lo que
existe poco conocimiento es de cómo actúan en sinergia unos ingredientes con
otros (que es como normalmente las encontramos en nuestros cosméticos).

¿Por qué se permite el comercializar productos con esa cantidad de
tóxicos? (Si está demostrado que fumar provoca cáncer ¿por qué todavía se vende tabaco?)
Entonces
HAY QUE Leerse el INCI
. Es un listado donde aparecen todas las
sustancias que contiene un producto peeeeeeeeeeero no es obligatorio poner
todas las sustancias (porque el fabricante puede solicitar el secreto de su
fórmula). ¡Así que vamos apañados!

Otro aspecto importantísimo, y ya no sólo en el ámbito de la cosmética sino que
lo llevaría a todo lo que consumimos, es preocuparnos por lo que estamos
comprando. El hecho de consumir por consumir, de comprar lo que me dicen que
tengo que comprar porque sale en la tele o lo dice el famoso de turno, nos hace
ser más esclavos del sistema.


En la información y en el conocimiento está el convencimiento o al menos la
concienciación a la alternativa, esa que a algunos nos les interese que
exista…




REFLEXIÓN 6


Tenemos una buena noticia y podemos encontrar alternativas. Y esa
alternativa la encontramos en la cosmética econatural.

Seguimos con el vacío de leyes y actualmente no hay una ley que nos
aclare que signifca cosmética natural y que significa cosmética ecológica. Por
ello se han creado unos sellos certificadores que avalan unos criterios para
considerar un cosmético sea natural, natural con ingredientes ecológicos o
ecológico. Cada certificadora tiene unas particularidades, pero por lo general
podríamos decir que un producto verdaderamente natural es aquel que:

  • La mayor parte de los ingredientes son naturales o
    de origen natural (mínimo del 90-95%).
  • No se incluyen materias primas, especialmente
    compuestos químicos, sobre los que existen dudas sobre su inocuidad para las
    personas pero también para el medio ambiente.
  • No están testados en animales, ni el producto final
    ni tampoco sus ingredientes.
  • No contienen OGM (organismos modificados
    geneticamente), ni se admiten procesos que impliquen el uso de tecnologías como
    nanotecnología o irradiación (se le conoce también como pasteurización fría. Es
    un tratamiento con ondas electromagnéticas gamma para prevenir infección por
    microorganismos como bacterias u hongos. Pero es una técnica muy nueva que
    requiere de más estudios).
Así que mientras pueda, voy a optar por la cosmética natural y/o ecológica. Eso sí, siempre mirándome bien el INCI, que también hay algún
listillo por ahí que nos da “gato por liebre” y, eso encima, me
enfada más…

Y me enfada porque ahora al parecer “hay que estar a la moda” y subirse al carro de lo verde y lo bio y lo eco y lo natural y lo no parabenos… 

Da igual que la crema de turno súper fantástica, que la utiliza la súper modelo del momento, lleve en penúltimo lugar del INCI extracto de aceite de argán (extracto ¿eh?) y que el resto de los 45 ingredientes sean algunos de los que hemos enumerado anteriormente. Da igual, en el anuncio van a poner crema super nutritiva con argán… 

Hay marcas de cosmética que nos hacen creer que son naturales. Sí, nos dicen que llevan extracto de manzanilla o de rosas o de vete tú a saber el qué (incluso ingredientes inventados). Ojo con éstas porque puede llevar a personas que quieren empezar con la cosmética natural a creer que se están poniendo algo más natural y resulta que luego llevan sustancias químicas y un porcentaje mínimo, y habría que ver el origen, de lo que resulta ser natural o su reclamo publicitario… es lo que conocemos con el moderno término de greenwashing.

Para mí un aspecto muy importante es saber (que no es fácil desde
luego) que filosofía persigue la empresa que lanza un producto para el cuidado
de nuestra piel. Qué compromisos éticos persigue tanto con las personas como
con el medio ambiente.

Sabemos que hay sellos certificadores y que, en cierta manera, avalan las cualidades de un producto, pero hay empresas que no poseen certificación y que ofrecen formulaciones excepcionales e ingredientes de calidad y en muchas ocasiones de origen biológico.

La cosmética econatural bien formulada ofrece resultados fantásticos y
se pueden observar mejorías muy satisfactorias.

Debemos informarnos. Existe una gama muy amplia para poder escoger.

Muchas personas se pasan a la cosmética natural porque han desarrollado problemas cutáneos, alergias, dermatitis y encuentran, no sin antes haberse recorrido bastantes consultas médicas, en la cosmética natural su solución. De hecho, me consta que muchos negocios que abren y que han abierto de cosmética natural son de personas que han tenido problemas de piel.

El utilizar ingredientes derivados de lo que nos ofrece la naturaleza,
que sí que es afín a nuestra piel como aceites vegetales, extractos de plantas,
aceites esenciales, mantecas… por lo general nuestro organismo los reconoce,
los tolera, los acepta…

Aunque de los ingredientes que hemos hablado suelen ser los principios
activos, no debemos olvidar que los componentes que dan muchos problemas en la
cosmética convencional son los aditivos: conservantes, colorantes, aromas,
color… En cosmética natural hay una restricción en el uso de muchos aditivos
que son, en gran parte, los culpables de muchas reacciones en la piel.

Resumiendo de lo que le podríamos decir a nuestra lectora:

  1. Mimar la
    piel desde el interior: alimentación sana, agua, suplementación específica
    (nutricosmética)…
  2. Equilibrio
    emocional.
  3. Huir de
    ambientes contaminados. No utilizar productos de limpieza sin la protección
    adecuada.
  4. Leerse el
    INCI. Desconfiar de cremas que ofrecen resultados milagrosos.
  5. El lugar donde se dispensa un producto no es garantía de que sea natural ni “bueno”.
  6. Que un producto cueste mucho dinero, no es garantía de que sea el mejor.
  7. No creer
    que todas las marcas que dicen que un producto es natural, realmente lo sea (informarnos).
  8. Optar por
    la verdadera cosmética econatural.
  9. Visitar a profesionales con una visión holística del ser humano y que, en la mayoría de las veces, se consigue una comunión perfecta.
  10. Eliminar
    algunos productos diarios de cosmética que casualmente son los que menos caso
    hacemos al pasarnos a la cosmética natural como son los desodorantes
    antitranspirantes, maquillaje (que llevamos muchas horas en nuestra piel),
    eliminar geles de ducha que destruyen nuestra protección natural y los perfumes (no aplicarlos directamente en la piel) como mínimo…
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11 Comments

  • Tremendo Natalia!!!!!!
    Tienes más razón que un santo! Cuanta penica cuando te preguntan con cierta desesperación por una solución a unos problemas de piel serios y a veces muy graves. El enfoque más holístico siempre es el mejor.
    Ains!!, como siento no haber podido estar en Barcelona y haberme perdido verte en vivo y en directo.
    De verdad buenísimo 🙂 🙂 🙂
    Un besote!

  • Anónimo

    Gracias Natalia una vez más por informarnos tan bién, tu entrada es estupenda,profesional y muy completa.
    A mi también me hubiese gustado poderte haber oido en tu ponencia. Un besazo

  • ¡¡Que buen post Natalia!!! Lo comparto inmediatamente
    Un besazo

  • Anónimo

    Muy buen post. Me he sentido muy identificada con el email que has contado. Mi piel es muy blanca, con rosácea, cuperosis, eccemas…lo que siento, como o duermo se refleja en ella. Mi cambio a la cosmética ecológica fue gradual. Las cremas de farmacia ya no funcionaban, así que me recetaron cortisona. Llegó un momento en que me planteé qué tomaba y qué hacía y que tendría que haber otra opción, alguna más respetuosa. Y ahora sigo en ese proceso, en conocer lo que me va bien y no, en conocerme un poco mejor.
    Por cierto, me encanta tu blog!

  • Jo Natalia, vaya pedazo de entrada, no podrías haberlo expresado mejor, qué claridad. Voy a compartirlo.
    Ah, y ahora me entero de que hay foro! 🙂

  • Gracias por abrirnos los ojos, estoy empezando a interesarme por la cosmética natural y aunque un poco tarde, espero convercer, a mis 43 años y con dos hijos adolescentes a los seres que quiero que hasta ahora hemos estado ciegos con este tema, gracias

  • Madre mía!!! Excelente trabajo Natalia!!! Me encanta leerte ^_^ Tienes muchísima razón en que la medicina convencional te medica para parchear el síntoma y no para sanarte que es lo interesante! Cuando me indican qué cremas le irían bien a mi hija no me río en su cara pero casi! Es una lástima que la mayoría de la gente confíe en que esas cremas excesivamente caras curarán su piel. Gracias a ti y a personas como tú ese número de personas disminuirá, estoy convencida de ello! Un besote. Raquel.

  • Menudo post Natalia, de 10 !!! Yo que me dedicó a la nutricion celular activa no puedo estar mas de acuerdo en todo lo que dices!! Desde aqui os recomiendo el documental Homo Toxicus de La Noche Temática. Y gracias por todos tus consejos!!

  • Yoana

    Hola!! Quería Felicitarte por el gran post que has publicado. De verdad, que es una suerte haber encontrado este blog. Muchas gracias por tu dedicación y generosidad. Me ha encantado!!!

  • Natalia Daza

    Hola Yoana,
    Gracias por tus palabras… Y por leerme! Te espero aquí siempre… Un abrazo!

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