13 mar. 2013

Sensibilidad Química Múltiple


Publicación de la revista que emite Triodos Bank sobre la vivencia en primera persona de una médico que sufre SQM. Por Xavier Hervás Vigueras (15-2-13)

Pilar Muñoz-Calero: "Nos hemos adaptado a lo tóxico"

Es difícil mantenerse indiferente ante el testimonio de Pilar Muñoz-Calero, a quien el síndrome de Sensibilidad Química Múltiple (SQM) cambió la vida. Médico de profesión, plantea una duda: ¿Es la SQM solo una enfermedad o más bien un aviso a toda la sociedad?


En primera persona

La Sensibilidad Química Múltiple es conocida como una enfermedad que provoca la pérdida de tolerancia a multitud de sustancias tóxicas que están presentes en el ambiente y en productos cotidianos como desodorantes, colonias, jabones, cosméticos o incluso ropa. Pilar Muñoz-Calero, presidenta de la entidad de medicina ambiental Fundación Alborada y afectada por SQM, nos ofrece una perspectiva diferente desde su propia vivencia.
“Empecé a notar ciertas reacciones muy extrañas en mi organismo y, como médico, intenté investigar qué es lo que me estaba pasando”, cuenta recordando cómo empezó su malestar hace ya 15 años, cuando la SQM era una desconocida. “Mi sintomatología era muy variada, desde dolores de cabeza, alteraciones en todo el sistema intestinal, dolores musculares, alteraciones en las articulaciones, irritabilidad... A veces tenía tal falta de concentración que no podía ni leer un libro”.
“Me di cuenta de que no era tanto una enfermedad como una hipersensibilidad. Para mí se abrió una nueva dimensión en mi forma de ver el cuerpo, la vida y nuestra relación con la naturaleza”
Tras una peregrinación entre diferentes especialistas, Muñoz-Calero oyó hablar por primera vez de la SQM. “Para mí fue una sorpresa, porque yo tenía muy claro lo que aparentemente parecía ser tóxico: el tabaco, el humo de los coches. Pero jamás podía imaginarme que algo tan normal como una colonia que yo usaba todos los días me pudiera estar haciendo daño”.
Al profundizar en este síndrome, sintió rechazo a que se le llamara enfermedad. “Me di cuenta de que no era tanto una enfermedad como una hipersensibilidad. Para mí se abrió una nueva dimensión en mi forma de ver el cuerpo, la vida y nuestra relación con la naturaleza”.

Acostumbrarse al humo

Pese a las dificultades cotidianas que implica la SQM, a Pilar Muñoz-Calero le ha permitido ser más consciente de su entorno. “Nos hemos adaptado a un montón de sustancias que son muy dañinas para todo el mundo en diferentes niveles y grados. Es como cuando una persona fuma. Al principio, inmediatamente, tose. Tiene sus sistemas de alarma despiertos que le están diciendo que eso es veneno. Pero si sigue fumando, al cabo de un mes probablemente no tosa”.
“Hay que tener en cuenta lo que uno bebe, lo que respira y come y ser muy consciente de ello”
Muñoz-Calero establece una relación directa entre las llamadas “enfermedades inexplicadas”, como la que ella padece, y nuestro modo de vida, que en su opinión atraviesa una “crisis de valores”. “Nos hemos equivocado en ciertos conceptos de lo que significa la salud, acostumbrándonos a sustancias innecesarias, arrastrados por factores como el consumismo. Pensamos que es necesario una colonia, un suavizante y utilizar veinte productos diferentes en nuestras casas”.

Los centinelas de la vida


“Nos llaman los centinelas de la vida, como los pajaritos que entraban en las minas de Asturias, y cuando se morían, entonces los mineros sabían que el gas ya estaba allí”.
Cada vez más estudios científicos conectan enfermedades en progresión, como la fibromialgia o la hiperactividad, con la presencia de tóxicos, explica la especialista en medicina ambiental. “Hay que tener en cuenta lo que uno bebe, lo que respira y come y ser muy consciente de ello”, constata, y recomienda emprender acciones personales como intentar consumir alimentos ecológicos o desplazarnos de forma más sostenible para reducir la polución.
“La SQM es una llamada de atención”, defiende. Y apunta que como sociedad nos conviene no desdeñarla. “Nos llaman los centinelas de la vida, como los famosos pajaritos que entraban en las minas de Asturias, y cuando se morían, entonces los mineros sabían que el gas ya estaba allí”.
SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE
Desde la Fundación Alborada, que celebra anualmente el Congreso Internacional de Medicina Ambiental, advierten de que, en contra de lo que se suele pensar, la SQM “no es una enfermedad de las denominadas raras”, sino que se estima que afecta “en sus diferentes grados, del 5 al 15 % de la población”. Por el momento, es una dolencia crónica y no se le conoce cura, pero su tratamiento permite que el paciente mejore mucho su calidad de vida.


Fuente: Revista El Color del Dinero. http://www.triodos-elcolordeldinero.com/entrevista_det.php?id=6

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