LA IMPORTANCIA DE UN BUEN DESAYUNO

Ya dijo alguien: “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”...


Al despertar, el organismo ha agotado gran parte de sus reservas energéticas inmediatas porque aunque no haya tenido actividad física ha necesitado combustible para su metabolismo basal.

Por lo general, cuando nos despertarnos, tendemos a tener sed por lo que acudimos de manera automática al vaso de leche con café. Lo ideal sería tomar un vaso de agua mineral o una infusión de manzanilla o jugo vegetal (recién hecho de zanahorias o apio o manzana…).

Es cierto que el factor tiempo es algo que debemos asumir pero a veces merece la pena despertar 5 o 10 minutos antes y realizar un desayuno apropiado.

Es importantísimo no saltarse el desayuno porque de él vamos a sacar nuestra energía para gran parte del día.

Es común encontrar a personas que se levantan como rígidas, pesadas y excesivamente somnolientas: su hígado va a ralentí y deberían intentar cenar poquito, de origen vegetal y al menos 2 horas antes de irse a dormir.

La energía para nuestras células (y también para nuestras células nerviosas, o sea para nuestro cerebro) se obtiene sobre todo de los hidratos de carbono. Es importante que estos hidratos de carbono sean de lenta absorción para no tener picos elevados en poco tiempo de glucosa en sangre (algo que los diabéticos saben bien) y sentirnos decaídos al poco tiempo.

Para los que no puedan pasar sin tomar su líquido blanco (leche) con café, la mejor alternativa es que sea al menos de origen ecológico y si no, una bebida vegetal (que las hay muy buenas y algunas enriquecidas con calcio) con un café de cereales o un té verde. La imaginación para un buen desayuno depende de cada uno pero aquí os dejo algunas ideas nutritivas y ligeras:

  • Muesli de cereales y frutas (en venta en herbodietéticas o uno bastante aceptable que hay en el Mercadona). No si se tienen digestiones pesadas

  • Pan tostado de centeno o integral con un poquito de mermelada o de crema de almendras o aceite de oliva o patés vegetales.

  • 1 pieza de fruta del tiempo

  • Crema de cereales de arroz o mijo o quinoa o avena. Muy digeribles y que se pueden dejar cocinadas la noche de antes.

No debemos olvidarnos que comer algo a media mañana.

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