LICOPENO

Los carotenoides son fitonutrientes y elementos nutricionales que proporcionan a las frutas y verduras su color, olor y sabor característicos. Aunque los betacarotenos son los más conocidos y abundantes en nuestra dieta, se han identificado aproximadamente 500 carotenoides distintos y se empiezan a reconocer sus ventajas para la salud. Los carotenoides actúan como antioxidantes y se les considera nutrientes eficaces contra la vejez y la enfermedad.

Son las sustancias que dan a frutas y verduras su color naranja, amarillo o rojo. Las verduras de hoja verde también poseen concentraciones altas de carotenoides, pero en este caso el color procede de la clorofila. Los carotenoides más importantes son el betacaroteno, el licopeno, la luteína y la zeaxantina.

Durante muchos años, las propiedades de los carotenoides fueron desconocidas. Sin embargo, recientes investigaciones sugieren que estas sustancias aportan a la salud una gama muy completa de ventajas, tales como: descenso en el riesgo de trastornos cardiacos y varios tipos de cáncer, mejora del sistema inmunitario y protección contra la degeneración macular, asociada con la edad y causa principal de ceguera irreversible entre adultos.

Dentro de los carotenoides el licopeno parece ser el más eficaz en la lucha contra el cáncer de próstata. Las personas que toman a diario tomate o alimentos ricos en licopeno mostraban una disminución del 21% de riesgo de cáncer de próstata respecto a aquellas que apenas tomaban.

El licopeno actuaría atenuando los daños oxidativos sobre nuestros tejidos siendo, pues, un buen preventivo sobre enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer y en general sobre el envejecimiento de nuestro organismo.

Es un extraordinario pigmento vegetal natural que da o aumenta el color rojizo para salsas, mermeladas, etc. En el Mercado Común Europeo su denominación, como colorante alimentario, es E-160d. Su uso está muy extendido ya que no se diluye con el agua y es natural.

El licopeno se encuentra especialmente en frutas como la sandía y la guayaba pero sobre todo destaca el gran aporte que nos proporcionan los tomates. Dentro de los tomates hay que tener en cuenta que aquellos que están bien maduros aportarán más licopeno y que sobre todo nunca deberíamos tirar la piel.

La dosis diaria es de 30-50 mg.

Una de las principales fuentes de licopeno es el tomate pero se debe tener en cuenta su biodisponibilidad.

Por ejemplo cocinar los tomates frescos con aceite de oliva, aumenta la absorción del licopeno porque es liposoluble.

Si se calientan los tomates se digieren con mayor facilidad.

Se ha demostrado que el licopeno se absorbe 2,5 veces mejor a partir de la salsa de tomate que de los tomates crudos y frescos.

El tomate pertenece a la familia de las Solanaceas, por lo que no se recomienda su consumo en caso de artritis.

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