LA PIEL

La piel es el órgano más extenso y de mayor volumen del cuerpo humano. A través de la piel nos relacionamos con el exterior. Las funciones de la piel fundamentalmente son:
  • Eliminar las sustancias nocivas para el cuerpo a través de las glándulas sudoríparas.
  • Regular la temperatura corporal manteniéndola constante.
  • Percibir estímulos que provienen del exterior como el dolor, frío y calor, a través del tacto.
  • Absorber el oxígeno, la luz y el agua, imprescindible para la vida celular.
  • Actuar como barrera protectora ante los agentes agresivos externos.
Por todo ello es imprescindible unos cuidados básicos para mantener una piel fresca y saludable cada día.

En el ROSTRO tendremos en cuenta:

La LIMPIEZA diaria utilizando leches o emulsiones, geles o cremas limpiadoras.
Aplicar un TONICO como complemento de la limpieza facial para cerrar poros, refrescar la piel y estimular la circulación sanguínea.
HIDRATAR la piel con cremas humectantes que permitan retener el agua, suavizar, eliminar la sequedad, escamas, tiranteces.
El CONTORNO DE OJOS es una de las zonas más delicadas del rostro
Complementar el cuidado diario con MASCARILLAS (rejuvenecedoras, astrigentes, refrescantes, nutritivas, hidratantes…), EXFOLIANTES .

Cada persona tiene un tipo de piel. La cosmética natural “a la carta” aplica diferentes formulaciones según las necesidades que requiera cada piel.
Las piel puede ser NORMAL O EQUILIBRADA, GRASA Y SEBORREICA, MIXTA, SECA, SENSIBLE.

Algunas de las afecciones más frecuentes de la piel, tanto faciales como corporales son:

- DESHIDRATACION. Afecta a todos los tipos de piel produciendo una sensación de tirantez, pérdida de suavidad, falta de flexibilidad, escozor y descamación. El rostro, manos, piernas, codos y rodillas necesitan una mayor hidratación porque están expuestas a agresiones externas y rozaduras.

- ACNÉ. Inflamación de la piel por erupciones superficiales, como consecuencia de la obstrucción de los poros, generado por una alteración de las glándulas sebáceas.
ARRUGAS. Disminución de la turgencia y elasticidad de la piel.

- CICATRICES. Marcas en la piel como consecuencia de la curación de una herida o lesión.

- DERMATITIS ATOPICA. Es una reacción de la piel por hipersensibilidad que produce una inflamación crónica ocasionando picazón y descamación cutánea.

- ROSACEA. Es una enfermedad crónica cuya sintomatología más frecuente es el enrojecimiento recurrente en el centro de la cara. Puede originar ardor y una leve hinchazón de la piel, inflamación de ojos y párpados.

- CELULITIS. Con respecto a esta afección, no se considera sólo un tema estético sino que detrás de ella puede haber otro tipo de afecciones. Existen varios factores que predisponen su aparición (sexo femenino, antecedentes familiares, desordenes hormonales, alimentación desequilibrada, vida sedentaria…).

- FLACIDEZ. Se origina por la falta de elasticidad y fuerza de adherencia en la dermis, como consecuencia de las alteraciones en las fibras de colágeno y elastina. Suele acompañarse con problemas circulatorios y celulitis.

- VARICES. Son venas dilatadas con insuficiencia de retorno (se produce un estancamiento de la sangre, causando dolor y problemas).

- ESTRIAS. Producidas por la carencia de fibras y proteínas que dan soporte, elastina que proporciona elasticidad o colágeno que da firmeza.

Para estas afecciones, que en mayor o menor medida todos sufrimos, la cosmética natural ofrece unas formulaciones muy eficaces a la vez que dan la tranquilidad de que las materias primas con las que se realizan son naturales, de origen vegetal en la mayoría de los casos y, alguna de ellas, incluso de origen biológico.

Para realizar estas formulaciones, se utilizan materias primas como aceites vegetales, aceites esenciales, hidrolatos, extractos o tinturas madre, arcilla blanca o caolín (origen mineral), cera de abejas (origen animal)… Además de cremas y geles base de laboratorios que certifican que sus productos no contienen conservantes ni colorantes ni esencias artificiales (apuestan por la cosmética ecológica).

Es importantísimo señalar que el aspecto sano de una piel, viene condicionada por otros factores no sólo cosméticos. Una alimentación sana, la práctica de ejercicio físico, una buena predisposición genética, unos hábitos saludables, el clima o patologías pueden influir en el estado de nuestra piel. Los remedios naturales pueden hacernos un gran favor al aplicarlos en nuestro organismo y esta premisa es por la que decidí estudiar y difundir la cosmética natural.

Fuente consultada: "Cosmetologia natural" Podesta, M.

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