QUIROMASAJE: CONTRACTURAS

¿Qué es una contractura?

Se trata de la contracción persistente e involuntaria de un músculo.

¿Qué es lo que caracteriza a una contractura?

Se producen de forma espontánea e inconsciente.
La contracción es permanente. El músculo no se relaja y queda contraído.
A diferencia de la contracción voluntaria del músculo, es dolorosa. En general no se trata de una lesión grave, pero es francamente molesta, y cuando se produce impide entrenar o las acciones cotidianas diarias durante varios días.

Síntomas

Además del dolor persistente en el músculo, al tacto se le nota endurecido y tenso. El dolor no es agudo, pero es constante. A veces, al cambiar de posición, se calma ligeramente, pero nunca desaparece del todo. Según el músculo concreto donde se produzca, puede haber dificultades para moverse con naturalidad.

¿Qué causa una contractura?

Por regla general, sobreesfuerzo del músculo o agotamiento por un ejercicio intenso sin suficiente tiempo de recuperación (por ejemplo, entrenar varias horas, intensamente y a diario: los músculos no tienen tiempo de recuperarse del esfuerzo, y cualquier sobrecarga provoca la contractura). El lugar donde se sufren más frecuentemente es en los músculos de la espalda. Es raro (aunque no imposible) que se den en otros lugares.

En el caso de la espalda, la contractura aparece esencialmente cuando se exige al músculo un trabajo superior al que puede realizar, ya sea intenso y puntual -por ejemplo, un esfuerzo excesivo- o mantenido y menos intenso -por ejemplo, mantener unas horas una postura inadecuada-. Por otra parte, algunas anomalías de la columna vertebral o desequilibrios de la musculatura favorecen que unos grupos musculares estén trabajando constantemente más de lo necesario, lo que les predispone a contracturarse.

¿Qué debe hacerse cuando ocurre?

El objetivo principal es relajar el músculo. Aplicar calor y hacer estiramientos muy suaves sin forzar ni rebotar.

En el caso de una contractura muy fuerte o de contracturas crónicas ir siempre al médico y éste decidirá como actuar y a que especialista derivar.

Si las contracturas son puntuales, uno de los elementos más útiles en los casos de contracturas son los masajes, ya que facilitan la recuperación de la movilidad y ayudan a aliviar el dolor.

El masaje actúa de dos formas: en primer lugar evita que se formen adherencias en el foco inflamatorio, y puede eliminar las de formación reciente, y en segundo lugar, la fricción que proporciona el masaje aumenta el flujo sanguíneo, lo que favorece y acelera la reparación de los tejidos.

La aplicación del masaje debe realizarse de forma gradual y con suficiente intensidad para friccionar los tejidos musculares. Es muy recomendable el uso de cremas destinadas a dolores musculares o aceites especiales con extractos de plantas medicinales como por ejemplo harpagofito, árnica, ciprés, menta piperita.

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